VOX suele describir el panorama de la educación en nuestro país como una verdadera pesadilla, un sistema incapaz de educar correctamente.

Como durante los últimos años han denunciado los distintos movimientos de docentes y estudiantes, el sistema educativo en España presenta grandes problemas, resultado de unas políticas que no apuestan suficientemente por la educación pública, o que incluso la socavan.

No obstante, como suele ocurrir con VOX, cuando ellos señalan un problema, no están pensando en los problemas que aquejan a la mayoría de la población, aunque su lenguaje incendiario y generalista dé a entender que sí.

En realidad, VOX quiere cambiar de arriba a abajo el sistema de enseñanza, pero no para hacerlo más sólido y reforzar la igualdad de oportunidades, sino para favorecer más a la educación privada, para fomentar un modelo de educación elitista y, además, para extender sus puntos de vista ultra conservadores entre los más jóvenes.

La educación que quiere VOX: cara y excluyente.

La principal propuesta de VOX de cara a la educación es sustituir el sistema educativo actual por el llamado “cheque escolar”, combinándolo con la llamada “libertad de elección de centro”.

Aunque VOX es, como siempre, muy ambiguo respecto al significado de este “cheque escolar con libertad de elección de centro”, en principio un modelo de cheque escolar consiste en que cada familia recibiría un “cheque” que cubriría el coste aproximado de la escolarización pública, y podría decidir gastarlo en un público, en un concertado o en un colegio privado, pagando de su bolsillo lo que no cubra este cheque.

A simple vista, puede no sonar tan mal, pero esta propuesta es una verdadera trampa, ¿por qué?

1 – La propuesta costaría dinero público que iría a financiar colegios privados, y además sería catastróficamente cara:

Actualmente, quien quiere ir a un colegio privado, se lo tiene que pagar. Con un modelo de cheque escolar, se desvían fondos de la educación pública para pagar la educación a quien no lo necesita.

Más aún, mientras que un modelo educativo público puede planificar y racionalizar sus gastos, porque puede prever el número de alumnos y adaptar las dotaciones necesarias, si el gasto se entrega por cada familia, ¿cómo se calcula cuánto hay que dar? Sería muy fácil acabar dando cheques insuficientes para sufragar la educación pública, que tiene que atender a la mayoría del alumnado, y demasiado abultados para la privada.

2 – La libertad para elegir centro es la libertad para que los gobiernos descuiden la educación pública y disminuya la igualdad de oportunidades:

La libertad de centro no es algo que se haya inventado VOX; se trata de una medida populista que ya se ha aplicado en el pasado por gobiernos de distintos colores. En lugar de ponerse de acuerdo y apostar por reforzar la educación pública, muchos políticos prefieren una salida más fácil: dejar que cada familia elija a qué centro con financiación pública (públicos y concertados) lleva a sus hijos, con más o menos libertad.

Como contrapartida a la libertad de elección de centro, los centros educativos definen criterios para decidir a quiénes aceptan y a quiénes no. Esto puede acabar provocando que el colegio o el instituto público del barrio o del municipio sea mayoritariamente para las familias que no tienen el tiempo o los recursos para hacer desplazamientos hacia centros “prestigiosos”, para asegurar que sus hijos mantienen un rendimiento escolar elevado que les permita entrar en dichos centros, etc.

En casos más extremos, con barrios y municipios con situaciones graves de desigualdad y exclusión, las políticas de libertad de elección y falta de compromiso por la educación pública terminan por hundir a estas zonas aún más en sus problemas y llevando a una “guetización” de estos centros públicos. En el mismo sentido, estas políticas también hacen pagar el pato a los hijos de familias desestructuradas, que van a encontrarse con centros educativos públicos sin recursos suficientes para compensar esos problemas en casa.

3 – Una política así, daría todavía más poder a la educación privada para condicionar futuras políticas:

Actualmente, la educación privada y concertada ya atiende a multitud de familias en distintas Comunidades Autónomas. Con una política de cheque escolar y libertad total de elección de centros, que llevaría a financiar todavía más estos centros en detrimento de los centros públicos, se estaría dando a la privada un poder económico y una influencia sobre las familias tremendos.

Ante cualquier intento de mejorar la educación pública, las autoridades se encontrarían con una educación privada y concertada que podría utilizar como “rehenes” a una parte muy significativa de las familias, generando alarma social ante cualquier intento de apostar más fuertemente por el sistema público de educación.

VOX y el adoctrinamiento en las aulas

Aunque VOX no ha expresado claramente a qué se refiere con que en las aulas españolas se adoctrina, es una acusación que el partido de extrema derecha lanza continuamente.

Para evitar el supuesto adoctrinamiento, la ocurrencia de VOX es lo que llaman el PIN parental [1]: una autorización que cada familia tendría que dar para que sus hijos reciban o no educación sexual o sobre cuestiones que consideren “moralmente controvertidas”.

La primera gran pega que tiene esta política es que lo que es “moralmente controvertido” o “ideológico” no está nada claro: ¿la teoría de la evolución lo es?, ¿la biología lo es? Porque en EEUU, por ejemplo, existen sectores ultraconservadores de la sociedad que así lo consideran, ya que, dicen, choca con sus creencias cristianas.

La segunda y más importante es que la política del PIN parental de VOX ata a los hijos a las creencias de sus padres, impide de forma efectiva que puedan recibir una visión más amplia del mundo que la que les puedan proveer en casa, y, en casos como la educación sexual, incluso puede privarles de conocimientos que también afectan al resto del alumnado, ya que una persona sin una buena educación sexual puede ser un peligro para el resto y para sí misma.

En tercer lugar, esta política pone bajo sospecha al profesorado, abriendo la puerta a que las familias más intolerantes señalen y denuncien a aquellos profesores y profesoras con las que no comulguen ideológicamente.

La gran “innovación” de VOX: las reválidas

Aunque camufladas bajo eufemismos, VOX incluye en su programa las reválidas como método de evaluación. Las reválidas son un método de evaluación que funcionaba durante el franquismo, y que consiste en hacer un examen de selectividad al final (o a mediados, según el modelo concreto) de cada ciclo educativo: primaria, ESO, Bachiller, etc.

Esta propuesta no es nueva, se incluía en la LOMCE del ministerio Wert, del PP, y se encontró con la oposición de la mayoría de la comunidad educativa, que se manifestó y protestó hasta que el gobierno de Rajoy se vio obligado a paralizarlas. [2]

Este modelo, con una serie de “mini selectivos” que funcionan desde edades muy tempranas, es un verdadero ataque a la igualdad de oportunidades, ya que exige grandes responsabilidades durante la infancia, la pre adolescencia y la adolescencia, etapas de la vida en las que el desempeño escolar está muy ligado al nivel de renta en casa, el nivel educativo de la familia y otros factores sobre los que el estudiante no tiene elección.

Así, niños y niñas con familias que no pueden ayudarles en los estudios, que no pueden pagarles academias de repaso, que no pueden dedicarles tiempo porque tienen que trabajar…Se encontrarían con exámenes de selectividad que, poco a poco, irían conduciendo sus estudios no a aquello que querrían o podrían estudiar si hubiera unos medios públicos adecuados, sino a lo que las circunstancias familiares permitan.

[1] https://www.voxespana.es/pin-parental-y-libertad-de-educacion

[2] https://elpais.com/politica/2016/10/27/actualidad/1477555768_677125.html