PARTE 1: SERVICIOS PÚBLICOS Y EMPLEO

La salida a la luz del programa económico completo de VOX nos ha permitido confirmar muchas de las sospechas que teníamos sobre su “programa oculto”, sobre las recetas para salvar España de las que se estaban resistiendo a hablar con claridad.

Tras haber analizado sus más de 120 páginas de programa económico [1], resumimos a continuación los aspectos más relevantes:

Su solución para todo: La ley del más fuerte… O del más rico

Según VOX, las políticas económicas europeas durante los últimos 40 años se caracterizan por haberse apoyado demasiado en el gasto público, habiendo restado iniciativa al mercado, y habiendo acabado por construir Estados demasiado caros de mantener.

Lo cierto es que la Unión Europea ha venido limitando cada vez más la posibilidad de los Estados europeos para fomentar su propia industria pública, y los sucesivos gobiernos españoles, en parte siguiendo las recetas económicas de Europa, han ido regalando cada vez más a empresas privadas las antiguas empresas públicas del sector productivo y el sector energético.

La consecuencia de estas políticas económicas son:

  • Por un lado, con el dinero público se paga aquello que no da dinero, aquello de lo que las grandes fortunas no pueden exprimir más beneficios.


  • Por otro lado, como no hay empresas públicas que marquen el ritmo ni saquen adelante la economía en momentos de crisis, la economía productiva ha ido dependiendo cada vez más de la voluntad de un puñado de grandes grupos de inversión y grandes bancos y empresas, que exigen a los gobiernos impuestos cada vez más bajos y básicamente le dictan a los dirigentes políticos qué políticas económicas tienen que seguir si no quieren que sus empresas se vayan a otra parte.

Es curioso que después de años de regalar lo que es de todos a unos cuantos, los mismos que estaban en el PP cuando el ex presidente Aznar le regalaba la empresa pública Endesa a sus amiguetes [2] ahora nos digan que el problema es que lo público no es rentable y que hay que dar todavía más libertades al sector privado.

Las finanzas públicas: hipocresía y recortes

Al leer las propuestas de VOX para un “Plan de Estabilización 2019-2020” hay varios puntos a tener en cuenta:

1 – Una de sus medidas estrella, que realmente es de las pocas propuestas que hacen que no tiene nada de malo, ya la han incumplido: la eliminación o bajada de sueldo a altos cargos. En Andalucía, donde VOX participa en el Gobierno autonómico con PP y Ciudadanos, parece que se les ha olvidado frenar a sus compañeros de ejecutivo cuando han aprobado subirle el sueldo a los altos cargos de la Junta de Andalucía [3].

2 – VOX quiere que la mitad de funcionarios que se jubilan no se repongan, lo que incluye desde médicos hasta profesores (solo excluyen a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, funcionarios de prisiones y Defensa). Es decir, servicios públicos y atención a la ciudadanía con menos profesionales, empeorando la situación actual, en la cual gran parte de las plazas de funcionarios de carrera que se jubilan se sustituyen por empleados temporales que no tienen tiempo ni recursos para hacer frente a sus funciones correctamente.

3 – La partida más grande de ahorro es la que incluye las ayudas públicas a quienes más lo necesitan, recortando en subvenciones al transporte, cursos de formación y medidas contra la violencia de género.

Planes de ajuste similares se proponen para las Comunidades Autónomas y los municipios.

La cuestión es la siguiente: VOX sabe que no va a tener mayoría suficiente para alterar radicalmente la ordenación territorial de España, para eliminar las autonomías o para recortar el sueldo a los altos cargos.  Pero ha quedado claro que esas medidas contra altos cargos o contra el despilfarro, que en muchos casos señalan problemas que sí son reales, son simplemente una cortina de humo para lo que de verdad piensan conseguir arrastrando al PP y Ciudadanos a la derecha: recortar todo aquello que puedan para que las grandes fortunas tengan que pagar menos impuestos y las empresas privadas puedan hacerse con todavía más parcelas del sector público, aun a costa de nuestros derechos sociales.

VOX contra la educación pública:

En el punto del programa económico en que VOX analiza la educación pública, se centra en tres puntos:

  • La educación privada tiene mejores resultados académicos y su coste por alumno es menor.

  • El gasto público en enseñanza no supone unos mejores resultados educativos, basándose en el informe PISA.

  • Cuantos más estudios, más probabilidad de encontrar empleo.

Combinando estos tres puntos de vista, VOX viene a sugerir que si se invierte menos en educación y se confía más en la enseñanza privada, los resultados académicos mejorarán, reavivando el empleo joven en España.

Estos puntos se apoyan en medias verdades, como siempre hace VOX, para acabar atacando lo público y tratar de abrir más la puerta a los negocios a costa de nuestros derechos. Veamos la letra pequeña de este análisis:

En primer lugar, hay que analizar las afirmaciones de VOX sobre la educación privada en comparación a la pública:

  • La afirmación de que el resultado académico es mejor en los colegios privados que en la enseñanza pública se basa en la comparación de 20 colegios privados con todos los centros públicos de España. VOX no explica cómo ha escogido estos 20 colegios privados, ni si son representativos del conjunto de centros privados de España. ¿Han tomado datos de colegios privados de todo tipo, o solo de los que tenían mejores resultados?


  • VOX cita el informe PISA 2015 pero ignora su contenido: el informe PISA 2015 explica claramente que aunque el rendimiento de los centros públicos es ligeramente (un 12%) menor de media que en los privados y concertados, esto no se debe a que la enseñanza privada sea mejor, sino a que la enseñanza pública atiende a familias con menos recursos y de orígenes sociales más variados [4]. Para explicarlo más llanamente: una familia sin estudios y sin dinero es más probable que no pueda guiar a sus hijos para que aprovechen al máximo su educación, y tampoco podrá gastar dinero en academias de refuerzo ni clases particulares, ni podrá ayudar con los deberes y los estudios.


  • Sobre el coste de un alumno de la enseñanza pública respecto al alumno de la privada, también hay varias reflexiones que VOX oculta:

1 – La enseñanza pública española hace frente a perfiles de alumnos muy dispares, mientras que la privada y concertada tienden a “librarse” de los alumnos de familias con menos recursos y a atender un volumen menor de alumnos, lo cual permite progresos más rápidos y una atención menor por parte de los profesores.

2 – Una parte importante del coste de la enseñanza pública se debe a las condiciones de empleo de los profesores. Para ahorrarse un supuesto 25% de gasto por alumno, sería necesario recortar severamente al profesorado, tanto en salario como en número, lo cual provocaría no solo situaciones de ansiedad económica sobre los profesionales de la enseñanza, sino también, con ello, menos tiempo y peor calidad de la docencia. De hecho, hoy en día ya hay un gran problema de falta de personal fijo en la educación pública, con una falta de estabilidad que provoca desmotivación y peor desempeño en el profesorado [5].

En segundo lugar, siguiendo con la letra pequeña de su análisis, cuando VOX afirma que no hay relación entre el gasto público en educación y el rendimiento de los estudiantes, lo hace olvidando que el mismo informe en el que se basa (PISA 2015) explica que la gran traba de los centros públicos en comparación a los privados es su menor cantidad de recursos por alumno [6].

  • Cabe añadir que cita como años de gran crecimiento en gasto educativo los años de la burbuja inmobiliaria. Es de sobra sabido que estos años coinciden con el crecimiento del sector de la construcción y otros similares, crecimiento que arrastró a muchos jóvenes españoles a dejar sus estudios para obtener trabajos que exigían un bajo nivel educativo, lo que sin duda influyó en tasas de abandono escolar más altas, y por tanto un rendimiento escolar más bajo. Si el mercado laboral no fomenta el aprovechamiento de los estudios y la motivación de los docentes, el rendimiento académico no mejora.


  • En definitiva: aumentar el gasto público no garantiza un mejor rendimiento académico, porque hay más factores en juego. Pero sin un gasto público suficiente, un profesorado estable y motivado para educar, mejores condiciones laborales y sociales para las familias trabajadoras y un modelo laboral que dé motivos para estudiar, el rendimiento académico empeora.

En tercer lugar, VOX habla de una relación directa entre más estudios y más empleo:

  • Lo que no explica VOX es que esto no se da solamente porque la gente con más estudios trabaje en el sector para el que ha estudiado, sino porque las empresas de sectores que no requieren estudios prefieren llevarse por el mismo precio a alguien que ha superado un nivel mayor de estudios y, por tanto, debería ser capaz de responder mejor ante un mayor número de situaciones. Como muestra un botón: en 2014 solo aproximadamente la mitad de universitarios trabajaba “de lo suyo” 4 años después de haber terminado los estudios [7].


  • VOX tampoco explica que en España casi la mitad de jóvenes tiene un título de FP superior o universitario, y que hay pocas diferencias en este sentido con el resto de países más desarrollados (países de la OCDE) [8]. Lo que VOX pretende al señalar que los jóvenes con mayor nivel de estudios encuentran antes trabajo es poner la pelota del desempleo en el tejado de los jóvenes en paro, echar la culpa a los jóvenes de la falta de oportunidades del mercado laboral español.

Tras tratar estos puntos y repetir su conocida letanía de que el problema es una educación pública que no compite y por eso no mejora y de que la educación pública adoctrina (no como los centros privados religiosos), por fin VOX pasa a su propuesta estrella: el cheque escolar, que consiste en pagar lo mismo a las familias que lleven sus hijos a la privada y a la pública.

De esta manera, dice VOX, los centros públicos competirían por atraer nuevos alumnos y para ello mejorarían la calidad de su enseñanza.

VOX parece tomar de forma muy optimista su propuesta, obviando el resultado más probable: los centros públicos, que no pueden excluir a las familias con menos recursos ni a los alumnos más conflictivos, como ya no tendrían más recursos que los que vinieran del “cheque escolar” tendrían que competir en desigualdad de condiciones con una educación privada que solo le abre la puerta a familias de rentas medias-altas y altas, lo que llevaría a tener que recortar la inversión de los centros públicos en sus alumnos para poder subsistir.

Para terminar, de forma cínica VOX pone como ejemplo de aplicación del cheque escolar a Suecia, que es uno de los referentes en educación pública. Como siempre, VOX olvida poner en contexto a sus lectores, y no señala que Suecia es un país muy rico, con poca población y unas políticas de gasto público muy por encima de las españolas, lo que lleva a que tengan una sociedad bastante más igualitaria que la española, con mejores condiciones de empleo y muchos más recursos en los centros públicos, de manera que es natural que la pública haya superado con creces a la privada aun con el modelo de cheque escolar (aunque el gasto público no se ha reducido en absoluto).

Es curioso que no mencione que los países por excelencia que aplican sus medidas de libertad total para las empresas, bajo gasto público por alumno y cheque escolar son Chile y algunos Estados de los EEUU, que son conocidos por su bajo rendimiento académico y sus malas condiciones de vida para las familias trabajadoras.

Sobre sanidad, ya tardaban en querer recortarla:

Una de las cosas que más nos sorprendió al empezar a elaborar los análisis sobre los distintos ejes programáticos de VOX fue su falta de propuestas sobre sanidad. Ingenuos de nosotros, pensábamos que podía deberse a que, por algún motivo, pretendían respetar el sistema público de salud existente. Con la publicación de su programa económico completo, las dudas se nos han disipado.

El programa de VOX afirma que aunque la Sanidad Pública de España es más barata y de más calidad que las de la mayoría de países desarrollados, hay que recortarla y privatizarla.

¿Por qué quieren recortarla? Su razonamiento es el siguiente: por un lado, cada vez hay más gente mayor en España y menos jóvenes trabajando, luego la cantidad que ha de pagar cada persona para sostener el mismo sistema público de sanidad va a ser mayor; por otro lado, como la sanidad es gratuita y relativamente ilimitada, es de esperar que los pacientes tiendan a pedir más y la administración a dar más.

El primer argumento es una trampa: cada trabajador joven en la actualidad es mucho más productivo debido a los avances tecnológicos y técnicos que un trabajador de hace 40 años. Si en lugar de cobrar por trabajador se cobra más a las empresas que obtienen beneficios de esos trabajadores, la recaudación para financiar la sanidad puede mantenerse igual e incluso aumentar. Además, el problema del paro se solucionaría con una fuerte iniciativa pública para recuperar el empleo y la producción, no permitiendo despedir más barato como quiere VOX.

El segundo argumento simplemente es un absurdo:

  • Primero, porque el sistema sanitario no es suficientemente ágil ni fácil de conocer como para que los pacientes puedan abusar cada vez más de la sanidad gratuita. Por decirlo en términos sencillos: no es comparable la sanidad a un buffet libre, porque pedir más en sanidad requiere conocimientos especializados y tiempo libre que no tenemos.


  • Segundo, no hay nada en sí mismo en un sistema sanitario universal y gratuito que haga que la administración siempre quiera gastar más. De hecho, durante la crisis se ha recortado en gasto sanitario de una manera notable.

VOX continúa planteando que no basta con recortar, porque al fin y al cabo este problema (que solo existe en la imaginación de sus líderes) está en la lógica misma de la sanidad gratuita. Por tanto, lo que hay que hacer, dicen, es reducir la sanidad pública a un mínimo, fomentar la sanidad “concertada” y privatizar todo lo que no sea esencial (traducción: lo que a VOX no le parezca esencial).

El problema es que lo que VOX propone no solo generaría situaciones terribles para las familias trabajadoras que no pudieran permitirse los tratamientos “no esenciales” (¿es esencial un transplante de riñón, si tenemos 2? ¿son esenciales los tratamientos paliativos? ¿tener acceso a las terapias más modernas contra efermedades graves es esencial?), sino que además:

  • No necesariamente supondrían un ahorro. El sistema sanitario más caro de entre los países desarrollados, como el mismo VOX incluye en su programa, es el de EEUU, que gasta más del doble que España en sanidad por cada ciudadano y con un pésimo resultado.


  • Darían todavía más peso a la industria farmacéutica y la sanidad privada, que engordaría a base de subvenciones públicas y terminaría por poder permitirse chantajear al gobierno, como de hecho ocurre en EEUU y otros países con sistemas de sanidad privatizados.

Pensiones: para los ricos

Ya habíamos analizado lo fundamental del programa de VOX respecto a las pensiones: pasar a un modelo en el que cada uno se pague su pensión, y que esta pensión además funcione como una cuenta bancaria. Básicamente, ir a un modelo de planes de pensiones privados protegidos.

Este sistema es evidente que perjudicaría a las pensiones bajas y muy bajas, las de las familias trabajadoras, y además terminaría por arriesgar las pensiones en el peligroso “casino” que es el mercado de inversiones financieras.

Lo que todavía no se conocía es en base a qué pretendía VOX hacer este cambio tan drástico en el sistema de pensiones, y en su programa económico por fin lo han desvelado. Los motivos, una vez más, son medias verdades o falsedades:

1 – Vienen a decir que al pasar a ser las pensiones cuentas privadas, ya no podrían usarlas los políticos, que efectivamente han vaciado la caja de la Seguridad Social, que tenía superávit (más ingresos que gastos) para hacer frente a otros gastos. Lo que no dicen es que realmente se podría prohibir también el uso de esta caja de la Seguridad Social sin necesidad de privatizar nada.

2 – De nuevo, igual que hacen con la sanidad, recurren al envejecimiento de la población española y la baja natalidad para asegurar que el sistema de pensiones es insostenible. Aquí hay varias cosas que convenientemente olvidan comentar:

  • Primero, como ya hemos explicado, aunque ahora hay menos trabajadores, cada trabajador es mucho más productivo que hace 40 años. Si las empresas contribuyesen más para financiar las pensiones, se solventaría buena parte del problema. Por el contrario, los últimos gobiernos lo que han venido haciendo es librar cada vez más a las empresas de contribuir a la Seguridad Social a cambio de que crearan empleos, que, por cierto, son cada vez de peor calidad.


  • Segundo, no hace falta esperar a que nazcan nuevos españoles. Actualmente 1 de cada 3 jóvenes no trabaja, y muchos de los que trabajan lo hacen en empleos temporales con bajos salarios, donde apenas se cotiza. Un plan ambicioso de fomento del empleo joven de calidad y estable también contribuiría a solucionar el problema, para lo cual sería necesario que el sector público cogiera la batuta de la economía, en lugar de mendigarle empleos a un sector privado incapaz de generarlos.


  • Tercero, la natalidad en España no es baja por capricho de los españoles. La mayoría de familias españolas querría tener 1 o 2 hijos, pero no pueden por la inestabilidad, la falta de ingresos para emanciparse y otras causas económicas por el estilo. De nuevo, con recortes y más libertad para las empresas no se soluciona la crisis de la natalidad.

Privatizar hasta que no quede nada:

En el apartado del programa económico al que han llamado “Optimización y enajenación de los activos no estratégicos del Estado” (curiosa forma de decir que quieren regalar lo que es de todos a unos pocos) VOX habla de deshacerse de que la mayoría de propiedades públicas solo son gasto y tienen una función social inexistente o discutible.

En este apartado VOX lleva al extremo la lógica que desgraciadamente durante muchos años se ha aplicado por parte de la mayoría de políticos: como los empresarios buscan que sus empresas sean rentables, si los servicios y propiedades públicas pasan a manos de empresarios que quieran ganar dinero con ellas, competirán entre ellos para atraer más clientes y mejorarán y harán más barato el servicio, a la vez que se gastará menos dinero público en sufragar estas propiedades. Esta lógica es falsa por varios motivos:

  • Primero, porque las empresas no buscan solo ser rentables, sino que buscan la máxima rentabilidad. Un servicio o una empresa pública puede que no se ocupe de lo más rentable a corto plazo, sino que sea importante a medio e incluso largo plazo, de manera que las empresas que se queden con ese servicio público es muy probable que cierren partes enteras de él. Por ejemplo, si se privatizase el servicio de trenes como quiere VOX, lo más seguro es que las líneas menos rentables (las que llegan a zonas menos pobladas) tuvieran menos frecuencia de paso de trenes, o que se diera prioridad a inversiones dirigidas a gente que puede gastar mucho y no a la mayoría que usa el transporte público (puede que un cliente rico compense más que 10 clientes con una renta normal).


  • Segundo, porque la lógica de que “la competencia hace bajar los precios” es falsa. Partimos de que las propiedades públicas que quedan en España son en sectores por los que la gente tiene que pasar sí o sí: agua, luz, gas, transporte, seguridad… No son marcas de chocolatinas entre las que haya mucho que elegir y no pase nada si no las compramos, son gastos que todos hemos de hacer. Las empresas que se hacen con servicios públicos privatizados lo saben y lo aprovechan, forzando facturas cada vez más caras, servicios cada vez más limitados y un funcionamiento nada transparente. El ejemplo claro es la luz, que no deja de subir desde hace años, aunque la producción eléctrica cada vez sea más eficiente, y acabamos pagando un precio por la electricidad muy por encima de su precio de producción y distribución.

Además, VOX usa ejemplos que no tienen nada que ver entre sí. Mete en el mismo saco las televisiones autonómicas y los servicios públicos de transporte.

Efectivamente las televisiones autonómicas a menudo no son correctamente administradas. Muchas veces los partidos políticos las han utilizado de manera partidista, apartándolas de su papel de promotor cultural a nivel autonómico. Curiosamente, VOX “olvida” el caso más extremo de uso partidista de una televisión autonómica, el de Canal 9 por parte del PP valenciano. ¿Será casualidad? ¿O será que Abascal y compañía eran miembros del PP en aquellos años?

El programa de VOX incluye privatizar no solo las televisiones autonómicas, sino también el transporte de pasajeros, el mantenimiento de las redes de transporte y AENA.

Como hasta VOX se da cuenta de que esto suena peligroso, dice que el Estado regularía la forma en que tendrían que actuar estas empresas privadas que se quedarían con los servicios públicos. Pero esto simplemente no funciona. Ya se ha intentado, pero cuando una empresa privada tiene el control de partes importantes de la vida del país, especialmente en servicios públicos fundamentales, como el transporte o la electricidad, consiguen mucho poder, porque todos los ciudadanos somos sus “rehenes”.

Más aún, ¿de verdad espera VOX que confiemos en que los políticos pongan límites a esas empresas cuando cada dos por tres se colocan en empresas importantes a cambio de favores y no son capaces ni de gestionar correctamente televisiones autonómicas?

Lo público no es perfecto, pero por lo menos podemos cambiar a quienes lo administran cada 4 años. Las privatizaciones nos quitan la poca capacidad de decisión que tenemos.

Por fin VOX habla sobre trabajo y es peor de lo que pensábamos:

Alguien podría pensar que un partido tan “españolista” como VOX se preocuparía un poco más por cómo viven la mayoría de españoles y españolas que se levantan todos los días para trabajar o buscar empleo. Pero no.

VOX empieza su punto sobre el empleo dando alabanzas a la reforma laboral de Mariano Rajoy, diciendo que ha desencadenado un “vigoroso crecimiento del empleo y descenso del paro” (que, por cierto, es decir dos veces lo mismo). Recordemos que esta reforma laboral no solo ha hecho más fácil despedir a los trabajadores, sino que además ha empeorado sus capacidades de negociar mejoras en las condiciones de trabajo, por ejemplo dando prioridad a los convenios de empresa sobre los de sector.

Por si esto fuera poco, el programa económico continúa criticando las pocas medidas que supuestamente iba a tomar Pedro Sánchez para deshacer algunos de la Reforma laboral de Rajoy que eran más dañinos para los trabajadores. Y eso que estas mejoras eran poca cosa y además no han llegado a aplicarse.

Para VOX, el problema del mercado laboral español es que es demasiado “rígido”. Rígido significa que es difícil contratar y despedir a una persona, y que los parados no tienen motivos reales para buscar empleo.

Según VOX, en España sigue siendo demasiado caro despedir a un trabajador, y hay mucho paro porque los parados viven casi a cuerpo de rey. Para que quede claro que no es que nosotros estemos sacando de contexto las cosas, mejor decimos palabra por palabra lo que dice VOX:

“[…] no se ha reformado el sistema de protección al desempleo existente en España que es uno de los más generosos -tasa de sustitución de la prestación respecto al último salario percibido- y de los más prolongados de los países de la UE. Ello incide de manera directa en los incentivos de los parados a buscar de manera activa un puesto de trabajo, prolonga de manera artificial la duración del desempleo […]”

No hace falta saber de derecho laboral para ver por qué sus propuestas son un ataque contra los trabajadores. A continuación las resumimos:

  • Los jóvenes por debajo de 24 años no cotizarían en su primer empleo. Desgraciadamente para muchos jóvenes que trabajan en negro esto ya es una realidad, pero la solución de VOX lo haría oficial y generalizado. Total, como piensan privatizar las pensiones, los ricos ya tendrían su pensión garantizada, y el resto les damos igual.


  • Reducir las cotizaciones a la Seguridad Social en general.


  • Abaratar más el despido, haciendo que haya de ser de 20 días por año trabajado para todos los contratos indefinidos.


  • Facilitar más aún los EREs (despidos masivos) reduciendo la capacidad que tienen los jueces para frenar EREs.


  • Blindar los convenios de empresa frente a los sectoriales. Esto hay que explicarlo un poco más, porque es menos conocido: hasta la Reforma Laboral de Rajoy, los trabajadores de un sector, como la hostelería, podían negociar condiciones de trabajo conjuntamente, y los convenios aprobados a un nivel inferior tenían que respetar como mínimo las condiciones acordadas a un nivel superior. Por ejemplo, los trabajadores de hostelería de una provincia tenían como mínimo las condiciones laborales marcadas por el convenio de su provincia, y en su empresa podían negociar condiciones de trabajo mejores. Desde la Reforma de Rajoy, las empresas pueden tener convenios colectivos que empeoren las condiciones de trabajo del convenio para ese sector.


  • Dar un paso más allá: que los trabajadores “puedan” negociar sus condiciones individualmente con el empresario. O, dicho de otra manera, que los empresarios puedan obligar a los trabajadores a aceptar condiciones de trabajo todavía peores y buscar a gente que esté dispuesta a trabajar incluso por debajo de las condiciones que fijan los convenios.


  • Eliminar la prórroga de los convenios, desprotegiendo a los trabajadores si no quieren aceptar las condiciones que exija el empresario. Esto también necesita más explicación: las condiciones que se negocian en los convenios colectivos duran una serie de años, y hasta la Reforma Laboral de Rajoy, cuando se terminaba ese periodo de duración, mientras no hubiera unas nuevas condiciones pactadas entre trabajadores y empresa, seguía aplicándose el convenio anterior. Con la Reforma Laboral de Rajoy, se da un paso atrás para los derechos de los trabajadores, porque cuando se termina el plazo de duración de un convenio, si no hay un nuevo acuerdo se pasa a un convenio de ámbito superior, que normalmente son más generalistas, hasta llegar al mínimo del Estatuto de los Trabajadores. La excepción a este funcionamiento se daba si los trabajadores y la empresa pactaban una “prórroga” para su convenio. Lo que VOX quiere ahora es eliminar esa prórroga, para dejar desprotegidas a las plantillas que se resistan a aceptar peores condiciones de trabajo.


  • Recortar el derecho a huelga aprobando una “Ley de Huelga”. Según VOX, el problema no es que los trabajadores se vean obligados a luchar por sus derechos haciendo huelgas, sino que esas huelgas molestan “al resto de ciudadanos”. Si hoy por hoy hacer una huelga ya es jugarse el puesto de trabajo en muchos sectores, ¿qué más quiere VOX?

[1] https://www.hispanidad.com/uploads/s1/22/28/98/programa-economico-de-vox.pdf

[2] https://www.eldiario.es/zonacritica/Endesa-troceada-expolio-Historia-desproposito_6_317128321.html

[3] https://www.elplural.com/autonomias/andalucia/partido-popular-ciudadanos-subida-sueldos-andalucia-pacto-nochebuena_208574102

[4] https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/brecha-centros-publicos-privados-PISA_6_588001207.html

[5] http://www.teinteresa.es/educa/relacion-gasto-resultados-educacion_0_1700830247.html

[6] Ídem.

[7] https://www.portalparados.es/actualidad/solo-el-55-de-los-universitarios-trabaja-en-lo-suyo-cuatro-anos-despues-de-terminar/

[8] https://www.europapress.es/sociedad/noticia-radiografia-universitarios-espanoles-graficos-20170912191902.html